9 may. 2011

Qué afanado !. Sigo sin parar...


Lanzo pinceladas azarosamente en el lienzo.
Y descubro que de ese caos azaroso de pinceladas, surgen formas, colores y texturas que me vacían y extenúan, estimulando mi apetito colorista.
En poco poco tiempo he adquirido lo que suele faltar: capacidad de riesgo y falta de temor ante el plano en blanco.
Corrección hasta el vacío total, o casi, para recuperar y reanudar la búsqueda del llenado y la embriaguez.
Este es un tema recurrente en mi andadura como sujeto pensante: destruye para construir; mata lo obstruye tu capacidad de retorno; llegar a pensarte fuera de ti; observarte sin sombra.
Pretender que un mediodía soleado tu sombra fuera tan alargada como el deseo que apesta por no actuar. Sentir que desapareces poco a poco, en una estela  desesperante.
Y así, repentinamente, sentirte en el otro lado del espejo.